Jesús no nació el 25 de diciembre
La fecha del nacimiento de Cristo fue uno de los mayores misterios de la Teología durante los primeros siglos del cristianismo, llegando a diferentes conclusiones. Cuenta el Evangelio de San Lucas que cuando nació Jesús los pastores apacentaban sus ovejas al aire libre en una noche estrellada. Es difícil que tales circunstancias se produjeran en Palestina a finales de diciembre, cuando allí es pleno invierno. Por eso, algunas teorías consideran que la Natividad debió producirse entrada la primavera, en abril o mayo.
Fue el Papa Julio I quien en el año 350 determinó que el nacimiento de Cristo se festejase el 25 de diciembre. Lo hizo para crear una celebración cristiana que coincidiese con las Saturnalias, la principal festividad pagana de la antigua Roma y el culto a Mithra, deidad importada por Aureliano de Persia en el 273, que se festejaba el 25 de diciembre y que asimiló algunos preceptos cristianos. La intención del Papa era instaurar una fiesta cristiana coincidente con aquellas otras paganas para facilitar la conversión a sus creencias .
Fuente: http://www.elmundo.es/especiales/2009/12/navidad/contra/tradiciones/index.html
Ni tres, ni reyes ni magos
De los cuatro evangelistas, sólo Mateo habla de los Reyes Magos, aunque nada dice de su nombre, ni cuántos eran, ni qué aspecto tenían. Los otros tres silencian a estas figuras. Sí que las mencionan otros evangelios apócrifos, como el árabe, donde se dan más detalles, como por ejemplo que venían de Persia. La Biblia se refiere a unos magos, denominación que entonces podía referirse a sabios, videntes e incluso hechiceros, en ningún caso reyes o monarcas. Para muchas fuentes lo más plausible es que fueran astrólogos, expertos en la interpretación de los movimientos y posición de los astros. Esto justificaría su viaje desde Oriente tras los pasos de un cometa.
Según las tradiciones, los Reyes Magos fueron dos, tres, cuatro o incluso 12. Hasta la Edad Media no se establece su número. Lo hace San León en el siglo V determinando que fueron tres, como símbolo de las tres edades del hombre, las tres razas y los tres continentes entonces conocidos, la Santísima Trinidad y otros hechos y tradiciones parecidos.
Aparte de tres, el número más repetido en Occidente es el de cuatro Reyes Magos. Este último sería Artabán, figura sin fundamento bíblico pero que es referida por ciertas tradiciones y que el escritor norteamericano Henry Van Dyke recoge en un conocido relato escrito a finales del siglo XIX. Estas fuentes aseguran que aquel cuarto rey mago salió más tarde de Oriente que Melchor, Gaspar y Baltasar para ofrecerle al Mesías una perla, un rubí y un zafiro. Pero que perdió el rastro de la estrella que conducía a Palestina, ya que en determinado momento la Luna se interpuso entre el cometa y la Tierra, apagando su brillo. Algo que, según los cálculos astronómicos, parece que se produjo
Fuente: http://www.elmundo.es/especiales/2009/12/navidad/contra/tradiciones/02.html
Comilonas de 10.000 calorías
En las cenas naciveñas se pueden llegar a consumir unas 10.000 calorías, el equivalente a unos cinco días de dieta normal, y ganar entre 2 y 4 kilos de peso. ¿De dónde viene esta calórica tradición?
Como en muchas otras fiestas, las Saturniales romanas fueron excusa perfecta para la exaltación de la comida. Durante los días en que se prolongaban tales jornadas, los banquetes exagerados se sucedían. La institucionalización de la celebración de la Navidad por el papa Julio I en el año 350 trasvasó el papel protagonista de aquellas bacanales romanas al culto cristiano. Aunque con un matiz. Pasó a celebrarse una cena por el especial significado del ágape nocturno en la religión de Cristo, siendo un menú especial al celebrarse el Nacimiento de Dios.
Por otra parte el solsticio de verano era un momento prometedor para las primitivas sociedades europeas, que basaban su economía en la agricultura. Reflejo del nacimiento del agro que comienza en ese momento, fueron las copiosas comidas. Esto fue reforzado por la existencia de un clima que en el hemisferio Norte durante el fin de diciembre, aconseja la elaboración de platos contundentes. La tradición gastronómica de España y sur de Europa está compuesta por un menú de platos humildes como lombarda y lentejas, pero la influencia de la cultura anglosajona ha dado mayor rotundidad a la mesa navideña en la actualidad.
Fuente: http://www.elmundo.es/especiales/2009/12/navidad/contra/tradiciones/06.html