SÓLO LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ TIENEN 26 CONGREGACIONES EN DIFERENTES PUNTOS DE RD
Santo Domingo
Bonjou, Bondye beni w”, (“Buenos días, Dios te bendiga”) dice a sus hermanos haitianos con un acento creole casi perfecto Felipe León, un herrero dominicano de los Testigos de Jehová, asentado como misionero a tiempo completo en una de las 26 congregaciones en las que se habla la lengua de Haití y que funcionan en diferentes zonas del país.
Los Testigos de Jehová son un ejemplo ostensible de cómo ha penetrado el creole en esa congregación y en otras iglesias evangélicas, especialmente luego del terremoto que mató cerca de 300 mil personas en Haití y la posterior epidemia del cólera que ha cobrado la vida de alrededor de 2,700 haitianos.
En cualquier templo de los Testigos donde se habla creole, el servicio y la rutina son idénticos a una iglesia en la que predomina el español, pero con la diferencia de que la lengua haitiana es lo único que se escucha desde que se traspasa el umbral de la entrada principal.
“Cuando ellos oyen a un dominicano hablando su propio idioma, eso los impresiona y eso los motiva a escuchar el mensaje. Y prestan más atención a la predicación cuando un dominicano les habla en creole, que cuando un haitiano les habla en creole”, dice León, quien ha tenido que someterse a un riguroso entrenamiento de tres meses para dominar el creole o criollo haitiano.
Trece misioneros y 96 ancianos dominicanos y de otras nacionalidades de los Testigos de Jehová han recibido 26 cursos de creole y hoy forman parte de los 16 grupos que llevan el mensaje de Dios e instruyen a ciudadanos de la vecina nación.
“Cuando uno habla con ellos no toma en cuenta si es negro, blanco, amarillo o gris, uno está hablando con un ser humano”, precisa León, quien además de los cursos en creole, ha estudiado la cultura haitiana para llevar el mensaje a sus hermanos.
Los servicios religiosos se ofrecen en los salones de los Testigos de Jehová en creole, los domingos a las 10:00 de la mañana y los jueves a partir de las 7:00 de la noche. Los ministros y ancianos también dedican entre 15 y 30 horas mensuales a predicar a los haitianos en las calles y en sus hogares.
“Comenzamos con una congregación en Higüey en el año 2005 y el crecimiento ha sido vertiginoso”, expresa Joel Langlois, un misionero franco-americano que estuvo un año en Haití y que ahora tiene tres años de labor pastoral con los haitianos residentes en República Dominicana. Actualmente los Testigos de Jehová tienen diez congregaciones donde se habla creole en la capital y otras 16 repartidas en pueblos de provincias, con cerca de 1,500 miembros. La idea de crear congregaciones en las que el creole es predominante –explica Langlois– surge porque para las personas es mucho más fácil asimilar la Palabra de Dios en su propio idioma.
“Aquí en República Dominicana es la misma razón, tenemos congregaciones en creole, lenguaje de señas, chino y ruso. Es mejor si usamos el idioma que la persona habla en su casa… es el idioma de corazón”, agregó el misionero.
Langlois indica que aunque el idioma es lo primero, también instruyen a los misioneros sobre la cultura haitiana.
“El idioma es lo primero, pero también la cultura, es la misma isla, La Hispaniola, pero dos naciones con culturas totalmente diferentes. Es increíble ver a hermanos dominicanos aprender el idioma creole tan rápidamente, la unidad es tal, que cuando vienes al Salón del Reino, no puedes ver la diferencia entre haitianos y dominicanos, juntos sirviendo a un mismo Dios, y es una prueba de que Dios puede unir a todas las personas”, añadió.
Marcelo Ystama, un haitiano que tiene tres años residiendo en el país, dijo que el idioma ya no es una barrera para llevar el mensaje de salvación a sus compatriotas residentes en República Dominicana.
“Luego del terremoto en Haití ha habido una mayor integración, y aquí han visto que la congregación les ha llevado un consuelo en ese momento tan difícil”, precisó.
Más iglesias
Al igual que los Testigos de Jehová, otras iglesias han expandido sus cultos y programas hacia los cientos de miles de haitianos residentes en el país y hoy tienen templos exclusivos para esos extranjeros.
Jan Heribert, pastor de una iglesia evangélica pentecostal ubicada en la calle Respaldo Hermanas Mirabal del barrio El Resbalón de Bayona, reveló que empezaron con una docena de miembros y actualmente se congregan 75 haitianos en el templo.
“Para mí es un honor que Dios me haya puesto aquí para traer almas a sus pies.Estamos haciendo un trabajo socio-espiritual, no sólo hablamos de Dios, también enseñamos a los hermanos a socializar con el entorno en que se desenvuelven”, indicó.
Heribert exhortó a sus hermanos haitianos que sufren por las secuelas del terremoto del pasado 12 de enero y la epidemia del cólera a entender que Dios no se ha ensañado con el pueblo haitiano, como sostienen algunos.
“Para mí son profecías que se están cumpliendo, la Biblia habla de terremotos, pestes, hambre y dolor en los días antes del fin”, dijo.
El pastor agregó que con frecuencia se realizan servicios religiosos con iglesias dominicanas del lugar, como una manera de integrar a los ciudadanos de ambos países en el propósito común de llevar el mensaje de salvación al sector.
A apenas una cuadra de la iglesia que pastorea Heribert, hay otra también, de la iglesia Adventista del Séptimo Día, donde los haitianos se congregan miércoles, viernes y sábado, y donde sólo se habla creole y francés.
Daniel Deno, diácono consagrado de la iglesia, precisó que ha observado en los últimos meses la creciente necesidad que tienen los haitianos residentes en el país de buscar de Dios.
A diferencia de otras iglesias, las prédicas y alabanzas se realizan en este templo en francés y también usan la Biblia en ese idioma.
Otra iglesia en la que están integrados haitianos y dominicanos funciona en la calle Interior “A” del barrio Maquiteria en Villa Duarte.
Max Gerard Maxilus, pastor de la Iglesia Pentecostal, considera que la palabra de salvación no tiene fronteras ni idiomas. “El que cree en la Biblia no hace ese tipo de diferencias. La Palabra de Dios tiene que llegar a todas las almas”, dijo.
En la iglesia que pastorea Gerard se congregan desde hace dos años cerca de 100 haitianos y con frecuencia realizan cultos con otra iglesia donde se habla español y que funciona en el mismo local.
TIENEN REVISTA Y PARTE DE LA BIBLIA EN CREOLE
Las congregaciones para haitianos de los Testigos de Jehová siguen el mismo programa de evangelización, pero con la revista “Atalaya” editada en creole desde el año 2003. La publicación se imprime en Brooklyn, Estados Unidos, y ya tienen disponible también en el idioma haitiano los libros del Nuevo Testamento (desde San Mateo hasta Apocalipsis).
Cuando tienen que hacer alguna referencia del Viejo Testamento, apelan a la Biblia en francés.
Albin Meus, un joven haitiano con cinco años residiendo en el país y que pertenece a la congregación ubicada en la intersección de las calles 29 y Albert Thomas, número 59, en el barrio 24 de Abril de la capital, resalta cómo se han integrado los hermanos haitianos y dominicanos en las iglesias.
“Tenemos incluso unos pasa ratos, que hacemos juntos, donde hablamos creole y español, compartimos juntos sin importar color, idioma, cultura, estamos dando el ejemplo, porque lo que nos une es la verdad de la Biblia”.
Mientras Arcadio Sánchez, un misionero dominicano que ya habla con bastante fluidez el criollo haitiano, dijo que la congregación en creole ha sido una influencia positiva para las frágiles y tirantes relaciones entre dominicanos y haitianos.
FUENTE: http://www.listindiario.com.do/
