HIMMLER, LA SONRISA CINICA DEL HORROR NAZI

Buenos Aires, 24 de febrero (Télam, por Alberto Galeano).- Cuando fue detenido por las tropas británicas, el jerarca nazi Heinrich Himmler ya no tenía aquella media sonrisa sarcástica con la que se había convertido en uno de los principales responsables del Holocausto.
Dos días más tarde, el 23 de mayo de 1945, el jefe de la Gestapo (policía secreta) se puso en la boca una cápsula de cianuro antes de ser revisado por un doctor británico, quien notó un objeto extraño en sus molares pero no pudo evitar su muerte.
La fotografía posterior a su suicidio salió a la luz ahora en Londres y será subastada el próximo 29 de marzo en Bristol, Inglaterra, por la casa Dreweatt.
Himmler se había afeitado el bigote, puesto un parche en uno de sus ojos y presentado documentos falsos que no le sirvieron de nada para ocultar su verdadera identidad y huir de las fuerzas aliadas que habían ocupado Berlín.
Pero, a pesar de sus artimañas, los británicos se dieron cuenta de que estaban en presencia del jefe de las poderosas SS, el cuerpo de elite que había jurado fidelidad a Adolfo Hitler, en momentos que se vivían los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
La foto, tomada por el cabo Guy Adderley, muestra a un hombre calvo, con los anteojos colocados y las manos sobre el abdomen, luego de ser capturado cerca de Bremen.
El director para América latina del Centro Wiesenthal, Sergio Widder, dijo a Télam que Himmler como comandante de las SS estaba a cargo de la liquidación de los judíos, así como de controlar todos los campos de concentración del nazismo (Auschwitz, Mauthausen, Majdanek, Treblinka, entre otros)”.
“Era un nazi muy convencido. Se encargó de investigar el frustrado atentado a Hitler, perpetrado por el conde Claus von Stauffenberg. Su suicido tuvo que ver con la caída del Reich. Los jerarcas nazis sabían que el mundo les iba a reclamar por lo que habían hecho”, dijo Widder.
Nacido el 7 de octubre de 1900 en Múnich, Himmler fue una de las personas más comprometidas con la política genocida nazi, ya que desde el principio fue un hombre muy cercano a Hitler.
En 1929, fue nombrado Reichführer des Schutz-Staffel (SS), la elite de guardaespaldas de Hitler, con el fin de expandir la acción de esa organización que pasó de tener 300 miembros a unos 50.000 en sólo tres años.
En 1934, Himmler es designado jefe de la Gestapo, con la cual planea la “Noche de los cuchillos largos” en la que son asesinados los principales líderes de la SA (una organización auxiliar del Partido Nacionalsocialista), lo que da mayor poder a las SS que se hacen cargo de la seguridad, inteligencia y espionaje nazi.
“Era el jefe de las organizaciones más sanguinarias de las SS, un grupo integrado por gente de raza aria que tenía la obligación de prestar juramento de lealtad a Hitler hasta dar la vida por él”, dijo a Télam el historiador Abraham Zilberman, asesor del Museo del Holocausto de Buenos Aires.
“Himmler tuvo una de las responsabilidades mayores de extermino de poblaciones enteras, formadas por judíos, testigos de Jehová, gitanos, sacerdotes católicos; todo aquel que no gustaba a los nazis caía en poder de esta gente y era deportado hacia los campos de exterminio supervisados por la SS”, señaló.
También Zilberman recordó que «era una organización que hacía excelentes negocios con empresas alemanas, tales como Siemens, Bayer, que utilizaban a los prisioneros como manos de obra o como conejillos de indias para sus experimentos médicos».
“Todo lo manejaba Himmler”, agregó.
A fines de 1944 y principio de 1945, Himmler trató de negociar la rendición alemana con las fuerzas aliadas, por lo que fue acusado de “traidor” por Hitler en los días previos a la caída de Berlín.
“El jefe de la Gestapo fue capturado y se suicidó. No hizo frente a los compromisos que había asumido como nazi, jurando lealtad”, señaló Zilberman.
En cuanto a la personalidad de Himmler, el historiador señaló que era una persona común, con una vida familiar que participaba de la sociedad nazi.
“Es muy poco lo que se sabe de su vida privada: era granjero, criaba gallinas antes de incorporarse al nazismo, y tenía título de veterinario. Era un personaje que estaba en primera fila. No hay demasiados documentos que lleven su firma. Se lo conocía más por su título -jefe de las SS- que por su nombre”, señaló.
Himmler era un hombre fuerte con una mente fría y analítica, metódico y exacto en sus trabajos, según escribió en 1939 el historiador Philip St.C. Walton-Kerr.
“En apariencia es oscuro, con una cara y unos ojos sin expresión, una media sonrisa cínica -del tipo que merece la palabra sardónico-. No entra en acción hasta que ha examinado y decidido sobre su programa hasta el último detalle…”, afirma.
El hombre que coordinó la matanza de unos seis millones de judíos, así como de entre 200.000 y 500.000 gitanos, homosexuales, testigos de Jehová y comunistas, fue enterrado en una tumba sin nombre cercana a un bosque de Lüneburg, en Alemania. (Télam).-

FUENTE: http://www.elcomercial.com.ar

Negarse a una transfusión de sangre es legal en Argentina

Tras la polémica por la muerte del Testigo de Jehová que se negó a recibir una transfusión de sangre, se abrió el debate en torno a los derechos a elegir de cada persona. La ley nacional para el paciente sancionada en 2009, reconoce la “autonomía de la voluntad” de los ciudadanos para “aceptar o rechazar determinadas terapias». Los alcances de esa norma

La transfusión de sangre, una práctica resistida por los Testigos de Jehová



La transfusión de sangre, una práctica resistida por los Testigos de Jehová
El episodio protagonizado por el paciente testigo de Jehová que murió en el Heca tras un accidente de tránsito, sin recibir la transfusión de sangre que indicaban los médicos, reavivó la polémica en torno a los derechos de los pacientes y los deberes de los profesionales. El hombre había dejado una directiva anticipada para no ser transfundido y los médicos actuaron de acuerdo a la ley vigente. Decidir sobre la propia salud es un derecho de todos los pacientes y si bien antes de 2009, cada vez que se presentaba un caso controversial entre médicos y pacientes, era la Justicia la que decidía, en la actualidad la situación es distinta.
El 30 de diciembre de 2009 fue publicada en el Boletín Oficial la Ley Nacional Nº 26.529 sobre los derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud. En la misma se enumeran las facultades que tiene el paciente de decidir sobre su cuerpo y sobre su salud y están tipificadas como derecho a la asistencia médica, al trato digno y respetuoso, a la intimidad, a la confidencialidad, a la información sanitaria, a la interconsulta médica y a la autonomía de la voluntad.
“Este último punto en especial introdujo un cambio significativo en la legislación anterior –señaló a Rosario3.com, la abogada Graciela Lucanti, asesora jurídica de la Municipalidad de Rosario– porque se reconoce el derecho del paciente «a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa», de modo que una persona en pleno estado de conciencia y uso de sus facultades mentales, puede dejar una directiva anticipada para que los médicos, frente a la eventualidad de esa situación, actúen de acuerdo a ese pedido, como ocurrió en el caso del paciente testigo de Jehová”, explicó.
“La finalidad de la ley, además del respeto por los derechos de los pacientes, es la de evitar que deba intervenir la Justicia cada vez que se presente un caso que pueda suscitar controversia con el paciente o con sus familiares”, dijo Lucanti, y agregó que “la ley también establece que el paciente puede «revocar posteriormente su manifestación de la voluntad», aunque sólo él puede hacerlo”.
Esta última aclaración arroja luz sobre el caso del paciente testigo de Jehová, cuya esposa presentó esta semana, ante las autoridades del Heca un documento firmado por él con anterioridad al accidente de tránsito, en el que se expresaba con claridad que se negaba a recibir transfusiones de sangre.
Ante la actitud de la mujer –cuando el paciente aún se debatía entre la vida y la muerte– una hermana de la víctima también presentó en Tribunales un recurso de amparo para que se ordene la transfusión que los médicos indicaban como necesaria, “pero cuando la orden judicial llegó, ya era tarde porque él había fallecido”, dijo la familia que intentó por todos los medios modificar lo que el joven había dejado por escrito.
“Lo que sucede es que estas cuestiones, a partir de la nueva ley, no son judicializables porque ya están legisladas y es poco probable que un juez emita una orden que vaya en contra de la ley vigente”, sostuvo Lucanti.
Asimismo, las “directivas anticipadas” del paciente que contempla la ley, tienen una limitación. “Los pedidos del paciente deben ser aceptados por el médico a cargo, salvo los que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, dado que la eutanasia no es legal en Argentina”, precisó la profesional.
Los resguardos del equipo médico
Hay una serie de trámites que los profesionales de la salud deben cumplir a fin de no ser pasibles de acusaciones posteriores sobre presunta mala praxis, máxime cuando se presentan casos controversiales.
La ley establece que es necesario que el médico cuente con el consentimiento informado del paciente antes de proceder a realizar una práctica.

Esto implica que se debe informar al paciente o a su representante legal acerca de “su estado de salud, el procedimiento propuesto, con especificación, los objetivos perseguidos, los beneficios esperados, los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles, la especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto, y las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados”.
Una vez informado, “la decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar los tratamientos indicados, puede ser revocada”, dice la ley. En ese caso, “el profesional actuante debe acatar tal decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica.
Otros casos que llegaron a la Justicia
Antes de la sanción de la ordenanza municipal sobre Procreación Responsable, que antecedió a la ley de sancionada por la legislatura santafesina sobre el mismo tema, cada vez que un efector de salud recibía un pedido de ligadura de trompas por parte de una paciente, la Justicia debía intervenir y el caso tomaba estado público.
“En aquellas situaciones –las más frecuentes en materia de judicialización de temas relacionados con la salud– cuando todavía no había normal legal que avalara esa práctica, la paciente acudía a la Justicia que evaluaba las razones de salud que la justificaban. Recién entonces, con la autorización judicial, los médicos podían realizar esa intervención”, explicó la funcionaria.

FUENTE: http://www.rosario3.com