Archivo para la categoría ‘ Cuentos y Fabulas ’

La ballena y las gaviotas

   E n la playa, se hallaba atascada una ballena, desde la mañana muy temprana. Mientras tanto, unas gaviotas, revoloteaban
curiosamente a su alrededor. La ballena muy apesadumbrada, les dijo a las gaviotas, que eran muy afortunadas -  ya que estas
podían volar – y nunca les sucedería lo mismo que a ellas. Pero las gaviotas no conforme con lo que esta les decía, también
alzaron su voz diciendo: – ¡Es mejor ser ballena, ya que tú puedes alimentarte de todos los peces del vasto mar!-.
   Ambas partes, entraron en una acalorada discusión, para saber quienes se encontraban en mejor posición, si la ballena,
o las gaviotas. Este palabrerío se extendió, hasta altas horas de la noche, quedando así, todas exhaustas, sin fuerzas
para resolver la triste situación en la que se hallaba la ballena, y así perderse la oportunidad de colaborar unas con otras.
 

  LA DISCRIMINACIÓN comienza por la NO ACEPTACIÓN de uno mismo, y así perder de vista nuestros objetivos, que son dar lo
mejor de nosotros, aunque esto nos parezca que es ínfimo. 

Enviada por Cristina.

Criticar

Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte.

Un día visitó un museo con algunos amigos.

Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones. Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo.

Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".

El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, – estás mirando un espejo!!!".

Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás.
Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil de negarlas que reconocerlas.
Por eso es necesario hacer a un lado el orgullo pues solo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos. “El que encubre sus transgresiones no tendrá éxito , pero al que las esta confesando se le mostrará misericordia"  Proverbios 28:13”

“Como demostrar a un hijo que no se le quiere y potenciar que el niño sea el día de mañana un delincuente, egocéntrico, inconformista, maltratador y un tirano.”

Dejar que el niño coma lo que le de la gana, sin obligarle a que se termine el plato de comida, o el bocadillo, o el zumo, y tirar la comida que el niño no quiera a la basura, así el niño crecerá sin apreciar el esfuerzo que sus padres tienen que hacer para comprar esa comida y será una persona sin sentido del sacrificio, que estará condenado a ser incapaz de valorar los esfuerzos que los demás hagan por él.

Ir detrás del niño recogiendo todo los juguetes y la ropa que deja diariamente por ahí, limpiándole todo lo que al niño se le antoje ensuciar, así el niño se hará un adulto totalmente irresponsable que siempre cargara sus obligaciones en los demás.

Deje que el niño obedezca las órdenes del padre cuando a él se le antoje o le parezca bien, sin enseñarle al niño que debe obedecer a la primera. Así el día de mañana será un adulto que obedecerá las normas de sus profesores, encargado de trabajo de los ancianos de congregación, y del mismo dios cuando a él le parezcan razonables, le venga bien y este de acuerdo con ellas. Así el día de mañana cuando se de cuenta de que tiene que obedecer sin más remedio, lo hará siempre de mala gana y sin motivación será una persona totalmente infeliz.

Dele al niño todos los placeres y comodidades que pueda y complázcale con todo lo que pida, así el día de mañana será incapaz de ser feliz sin ellos, creyendo que se merece el mundo entero, y hará todo lo posible para llevar el nivel de vida al que se le ha acostumbrado.

Vea diariamente con su hijo programas basura, que le enseñen lo morboso que resulta saber y hablar de la vida intima de los demás programas dedicados a transmitir la idea de que lo ideal es tener todas las novias posibles para así poder contrastar unas con otras y quedarse con la que más se adapte a nuestra egocéntrica personalidad, o novelas donde todo es justificable, de esta forma crecerá pensando que el noviazgo es un juego, nada demasiado serio como para no poder cambiar las veces que haga falta.

Coma y beba delante del niño toda la comida y bebida basura que se le antoje, y désela a él también no sea que el niño se sienta discriminado. Cómprele la comida precocinada y todos los zumos de bote que pueda, así se ahorrara el trabajo de cocinar sano y de obligarle a comer fruta, y tendrá más tiempo libre para sus cosas. No siente a su hijo solo en la cocina ni le obligue a no levantarse hasta haber acabado con la comida, no vaya a ser que el niño se muera de hambre si usted no le pone la comida en la boca, o se traumatice por estar sentado.

Madre, quítele la autoridad a su marido y la jefatura cuando usted no esté de acuerdo con ella o no le parezca bien, sin apoyar sus decisiones, así su hijo nunca olvidara el principio de jefatura (esposa-­varón-congregación- Jesucristo-Dios).

Póngase de parte del niño en cualquier disputa con el padre, profesor o amigo, y dele la razón porque es su hijo, para que el niño no se traumatice pensando que la madre no lo quiere y que el mundo entero está en contra de él y lo que quieren es fastidiarlo.

Deje que el niño le pegue, le grite y le amenace cuando usted le riña o le prive de algo, sin castigarlo de manera contundente o darle un buen azote, de esta manera podrá denunciar a su hijo el día de mañana por malos tratos cuando tenga la capacidad de cumplir sus amenazas y le rompa una pierna o un brazo.

Cuando el niño le diga palabrotas o le insulte no le de demasiada importancia, dígale que eso no se dice y ya está, que el niño con la buena memoria que tiene seguro que se acuerda y no lo hace mas.

Deje que su hijo ande descalzo o este tirado en el suelo todo el día, así podrá ir gastando las medicinas del cajón antes que caduquen.

Y sobre todo repítale las cosas a su hijo siempre cinco o seis veces amenazándolo con pegarle o castigarle la próxima vez si no obedece pero casi nunca lo cumpla, así el niño vera lo compasiva y buena que es la madre.

Solo péguele desproporcionadamente cuando usted no aguante más, y después pídale perdón al niño por haberle pegado no baya a pensar el niño que tiene culpa de algo y le cree complejos.

Dígale a su hijo que lo quiere mucho cada media hora pero no no haga demasiados esfuerzos ni sacrificios por cumplir las pautas aquí narradas y esconda bien este papel, no vaya a ser que algún día él lo encuentre y le eche algo en cara.

 

Enviado por Samuel

Efecto Bumeran

Hay una ley natural que se llama el efecto bumerán. Algo que se lanza al aire hace un gran círculo y vuelve al mismo lugar de donde partió. Los indígenas australianos inventaron esta arma, y son expertos en su uso.
En el orden moral de las cosas opera la misma ley. Una calumnia que se lanza al aire da una gran vuelta entre la gente y a la larga vuelve a la persona que la lanzó. Esto ocurre con cada maldad humana: da una gran vuelta en el tiempo y en la humanidad, hace su daño inevitable, y al final regresa con fuerza arrolladora en contra del que la perpetró.
Dios ha puesto sobre cada pecado humano el mismo sello: «Efecto Bumeran.» Y el receptor(a) de cada mentira, de cada calumnia, de cada difamación, de cada deshonra, de cada robo, de cada adulterio y de cada homicidio recibe de vuelta con creces gigantescas el mismo agravio que impartió.
Dios podría hasta alejarse totalmente de este universo sideral, y con embargo el hombre, sin esa presencia divina, seguiría sufriendo las consecuencias de su pecado. Esto se debe a que el pecado en sí se convierte en su propio castigo.

« No se extravíen: —dice Pablo—: de Dios uno no se puede mofar. Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará » (Gálatas 6:7)

Enviado por Abel.

La Montaña y el Abismo

Le dijo una vez la montaña al abismo:
"Yo, desde mis majestuosas cumbres tengo al mundo a mis pies, contemplo los más bellos amaneceres y los más esplendorosos crepúsculos; la luz de la luna acaricia mi cuerpo y me siento parte de las estrellas porque casi puedo tocarlas.
Es tan grande mi presencia que casi puedo sentir que toco a DIOS".
Y tú, insignificante abismo…¿ Qué haces allá abajo?

Y el abismo le contestó:
"YO SOY QUIEN TE SOSTIENE".

Enseñanza:
Sin la existencia de la piedra más pequeña, no se formaría la playa.
Sin la existencia de un hilo, una alfombra no tendría tanta belleza, y sin la existencia de la gota de agua, el océano no tendría su inmensidad.
Toda la existencia y todos los seres somos indispensables y nadie está por encima de nadie.

La Rosa y el Sapo

Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.

Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: "Esta bien, si así lo quieres…"

Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.

Le dijo entonces: "Vaya que te ves mal. Qué te pasó?"

La rosa contesto: "Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual."

El sapo sólo contestó: "Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín."

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.

Dios no hace a nadie para que sobre en este mundo. Todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie, no vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni si quiera estemos conscientes.