
{"id":1486,"date":"2010-03-17T09:43:00","date_gmt":"2010-03-17T08:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.tjutil.com\/index.php\/2010\/03\/es-confiable-el-testimonio-de-los-apstatas\/"},"modified":"2010-03-17T09:43:00","modified_gmt":"2010-03-17T08:43:00","slug":"es-confiable-el-testimonio-de-los-apstatas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.tjutil.com\/index.php\/es-confiable-el-testimonio-de-los-apstatas\/","title":{"rendered":"\u00bfES CONFIABLE EL TESTIMONIO DE LOS AP\u00d3STATAS?"},"content":{"rendered":"<p>En ocasiones, algunos medios de comunicaci\u00f3n ofrecen testimonios de personas que fueron testigos de Jehov\u00e1, como un medio de conocer m\u00e1s a fondo nuestra religi\u00f3n. De forma casi invariable, estos testimonios son muy negativos, pero, \u00bfhasta qu\u00e9 punto son representativos e imparciales?<\/p>\n<p><strong><!--more-->\u00bfQui\u00e9nes son los ap\u00f3statas?<\/strong><\/p>\n<p>Los testigos de Jehov\u00e1 suelen denominar a estas personas que les atacan en los medios de comunicaci\u00f3n \u201cap\u00f3statas\u201d. Algunas de estas personas reniegan de esa palabra alegando que no les describe correctamente, sino que tan solo es un t\u00e9rmino despectivo. Por eso, cabe preguntarse: \u00bfqui\u00e9nes son los ap\u00f3statas?<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Lonnie D. Kliever, catedr\u00e1tico de la Southern Methodist University, explica: \u201cLa palabra \u00abapostas\u00eda\u00bb es una trasliteraci\u00f3n del griego <em>apostasia<\/em>, que originalmente denotaba insurrecci\u00f3n o secesi\u00f3n. Su uso religioso denota el abandono deliberado de la religi\u00f3n de uno\u201d. En la misma l\u00ednea, el catedr\u00e1tico de sociolog\u00eda de Oxford, Bryan Ronald Wilson, escribi\u00f3: \u201cApostas\u00eda puede considerarse sencillamente cuando un antiguo creyente renuncia a sus votos y a su anterior filiaci\u00f3n religiosa.\u201d De modo que cualquier persona que abandona voluntariamente su religi\u00f3n, puede ser correctamente considerada un ap\u00f3stata desde el punto de vista de esa religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, los testigos de Jehov\u00e1 suelen ser incluso m\u00e1s restrictivos a la hora de calificar a alguien de ap\u00f3stata, pues no consideran como tal a cualquiera que abandone su religi\u00f3n, sino solo a aquellos que tras abandonarla la atacan p\u00fablicamente. De hecho, algunos diccionarios incluyen tambi\u00e9n en su definici\u00f3n el factor de publicidad; por ejemplo, el <em>Diccionario Manual de la lengua espa\u00f1ola Larousse<\/em> lo define: \u00abAbandono p\u00fablico de una religi\u00f3n o doctrina\u00bb. Tambi\u00e9n el propio profesor Kliever, antes citado, a\u00f1adi\u00f3 al definir la apostas\u00eda: \u201cDebe comprenderse como un fen\u00f3meno p\u00fablico m\u00e1s que privado. La apostas\u00eda no es una cuesti\u00f3n de dudas religiosas privadas o del abandono de las pr\u00e1cticas religiosas. La apostas\u00eda es una renuncia y condena p\u00fablicas de las anteriores creencias y pr\u00e1cticas religiosas de uno.\u201d<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, hay cientos de personas en varios pa\u00edses que dejan de ser testigos de Jehov\u00e1. Algunos son expulsados, otros deciden desasociarse voluntariamente, y otros van abandonando las actividades de los Testigos de forma gradual seg\u00fan van perdiendo inter\u00e9s. Muchos de estos ex-testigos de Jehov\u00e1 mantienen una opini\u00f3n neutra o incluso favorable de su anterior religi\u00f3n; de hecho, muchos de los que son expulsados dan pasos para ser readmitidos al cabo de un tiempo. Y entre quienes tienen una opini\u00f3n negativa (ya sea por diferencias personales con otros Testigos o por disentir en asuntos de doctrina u organizaci\u00f3n), solo algunos tienen esa actitud de despecho que les lleva a tratar de dar publicidad a sus cr\u00edticas, convirti\u00e9ndose as\u00ed en lo que los testigos de Jehov\u00e1 denominan correctamente un ap\u00f3stata.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSon fiables sus testimonios?<\/strong><\/p>\n<p>En d\u00e9cadas recientes han aparecido nuevas confesiones religiosas que exigen un alto grado de lealtad de sus miembros, y otras no tan recientes como los testigos de Jehov\u00e1 han experimentado un gran auge, lo que ha suscitado la curiosidad de la sociedad. Especialmente los casos de apostas\u00eda han atra\u00eddo notablemente a los medios de comunicaci\u00f3n, que ven la historia relatada por el ap\u00f3stata como un buen reportaje, especialmente si este se ofrece a \u201crevelar\u00bb aspectos o hasta secretos del movimiento al que pertenec\u00eda. En consecuencia, los ap\u00f3statas reciben una atenci\u00f3n de los medios injustificada, \u2014como veremos\u2014, pese a que sus relatos suelen ser la informaci\u00f3n m\u00e1s ampliamente disponible para el gran p\u00fablico sobre las religiones minoritarias. Precisamente por eso, el ap\u00f3stata se convierte en una figura central en la formaci\u00f3n \u2014o deformaci\u00f3n, seg\u00fan el\u00a0 profesor Wilson\u2014 de la opini\u00f3n p\u00fablica sobre estos movimientos. Seg\u00fan el prof. Kliever (en su libro <em>The Reliability of Apostate Testimony About New Religious Movements [La fiabilidad del testimonio de los ap\u00f3statas sobre los nuevos movimientos religiosos]<\/em>, 1995): \u201cel ap\u00f3stata no debe aceptarse sin cr\u00edtica por los medios de comunicaci\u00f3n, la comunidad de investigadores, el sistema legal ni las agencias gubernamentales como fuente confiable de informaci\u00f3n sobre nuevos movimientos religiosos; se le debe considerar siempre como un individuo predispuesto a exponer una visi\u00f3n parcial, tendenciosa\u201d. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Muchas de las confesiones religiosas minoritarias, como los testigos de Jehov\u00e1, requieren una estricta adherencia de sus miembros a sus normas morales y doctrinales, que difieren de las de las religiones tradicionales y de la moralidad general de la sociedad. Esto supone cierta tensi\u00f3n con el entorno que puede producir en algunos un deseo de aceptaci\u00f3n social. No sorprende, por tanto, que algunos miembros terminen decidiendo que cierto movimiento religioso no es para ellos y lo dejen, o bien que no sientan la suficiente motivaci\u00f3n para mantener las normas del grupo y sean por ello expulsados. Como antes dijimos, la mayor\u00eda consideran su experiencia de forma positiva como un paso m\u00e1s de su viaje espiritual, pero entre los que abandonan o son expulsados, hay algunos que adoptan una postura de resentimiento y se convierten en detractores que atacan p\u00fablicamente a su religi\u00f3n anterior a trav\u00e9s de la prensa y de los tribunales.<\/p>\n<p>El profesor Kliever compara la din\u00e1mica de separaci\u00f3n del ap\u00f3stata de un grupo religioso al que antes amaba con un divorcio lleno de amargura. Tanto el matrimonio como la religi\u00f3n requieren un alto grado de compromiso e implicaci\u00f3n; cuanto mayor sea la implicaci\u00f3n, m\u00e1s traum\u00e1tica la ruptura; cuanto m\u00e1s haya durado el compromiso, m\u00e1s urgente es la necesidad de culpar al otro del fracaso de la relaci\u00f3n. Los que han sido miembros de nuevos movimientos religiosos durante mucho tiempo y han estado muy implicados pero que m\u00e1s tarde se sienten desencantados con su religi\u00f3n, suelen echar toda la culpa a sus anteriores correligionarios o a la organizaci\u00f3n religiosa en general. Como explica el investigador de asuntos religiosos Gordon Melton (en su libro <em>Brainwashing and the Cults: The Rise and Fall of a Theory [El lavado de cerebro y las sectas: el ascenso y ca\u00edda de la teor\u00eda]<\/em>, 1999), magnifican peque\u00f1as faltas hasta convertirlas en enormes maldades, convierten decepciones personales en maliciosas traiciones, e incluso contar\u00e1n falsedades incre\u00edbles con tal de da\u00f1ar a su anterior religi\u00f3n.<\/p>\n<p>(Por supuesto, cualquier persona puede sentirse hasta cierto punto conmocionada tras abandonar una religi\u00f3n a la que amaba, igual que una persona tras un divorcio puede sentirse emocionalmente desestabilizada durante un tiempo. Esto en s\u00ed mismo no descalifica a la religi\u00f3n, igual que no descalifica a la instituci\u00f3n del matrimonio; adem\u00e1s, investigadores como Lewis Carter, David G. Bromley o Gordon Melton consideran que los casos en que alguien necesita ayuda psicol\u00f3gica tras abandonar su religi\u00f3n son escasos y m\u00e1s atribu\u00edbles a la influencia de los grupos anti-sectas que al abandono en s\u00ed de su religi\u00f3n. No obstante, en este art\u00edculo nos referimos m\u00e1s bien a quien lleva esa amargura al extremo de convertirse en un enemigo despechado de su anterior religi\u00f3n).<\/p>\n<p>El ap\u00f3stata por lo general siente una gran necesidad de autojustificarse. Trata de reconstruir su propio pasado, excusar su anterior afiliaci\u00f3n a una religi\u00f3n que ahora odia tanto, y culpar a los que antes eran sus asociados m\u00e1s pr\u00f3ximos. Esto explica su rechazo frontal ante cualquier informaci\u00f3n o argumento que refute la postura que tanto le ha costado crear o asumir. El soci\u00f3logo norteamericano David Bromley (en su libro <em>The Politics of Religious Apostasy: The Role of Apostates in the Transformation of Religious Movements (La pol\u00edtica de la apostas\u00eda religiosa: el papel de los ap\u00f3statas en la transformaci\u00f3n de los movimientos religiosos)<\/em> CT, Praeger Publishers, 1998) dice que individuos que eligen dejar una fe elegida por ellos mismos deben hacerse cr\u00edticos con ella para justificar su marcha, lo que abre la puerta a ser reclutados y utilizados por organizaciones que buscan usar su testimonio como un arma. Aparentemente la persona se siente m\u00e1s respaldada cuando encuentra alg\u00fan tipo de coalici\u00f3n que corrobore su postura, lo cual abre la puerta a una hostilidad reforzada y renovada como resultado de compartir nuevas experiencias y opiniones negativas, pues estas personas, a menudo reciben la autojustificaci\u00f3n que buscan de organizaciones anti-sectas o grupos religiosos fundamentalistas, que ven a estas nuevas religiones como rivales peligrosos. Estos grupos, extraordinariamente activos en Internet, les proporcionan las explicaciones de una supuesta manipulaci\u00f3n, un control mental o incluso un\u00a0 lavado de cerebro para que puedan as\u00ed racionalizar su repentina adherencia e igualmente repentino abandono de un nuevo movimiento religioso. La informaci\u00f3n proporcionada por estos grupos suele ser altamente negativa y fuertemente tendenciosa contra la organizaci\u00f3n que han dejado atr\u00e1s, y les proporcionan una lengua franca para contar sus historias de supuesta seducci\u00f3n y liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Numerosos cient\u00edficos sociales han se\u00f1alado que estas autobiograf\u00edas de \u201csupervivencia a una secta\u201d son relatos con un estilo altamente convencional, todo un g\u00e9nero estereotipado. Es lo que algunos soci\u00f3logos denominan la \u00abhistoria atroz\u00bb, que tanto gusta a la prensa sensacionalista, y que algunos investigadores incluso han llegado a considerar una categor\u00eda de fen\u00f3menos (v\u00e9ase A.D. Shupe, Jr., y D. G. Bromley, \u00abApostates and Atrocity Stories\u00bb [\u201cLos ap\u00f3statas y las historias atroces\u201d], en B. Wilson (ed.), <em>The Social Impact of New Religious Movements [El impacto social de los nuevos movimientos religiosos],<\/em> New York, Rose of Sharon Press, 1981, p\u00e1gs. 179-215.). El ap\u00f3stata necesita establecer su credibilidad tanto con respecto a su conversi\u00f3n a su anterior religi\u00f3n como a su posterior renuncia a tal compromiso, necesita una explicaci\u00f3n convincente tanto de su adherencia a su anterior fe como a su abandono y condena del mismo, y el g\u00e9nero de la \u201chistoria atroz\u201d le permite lograr esto hasta cierto punto. Gracias a esta historia, el ap\u00f3stata se representa a s\u00ed mismo como una persona que fue introducida en su anterior confesi\u00f3n religiosa en un momento en que estaba especialmente vulnerable. Sus anteriores compa\u00f1eros ahora son representados como personas que le convencieron con falsedades, enga\u00f1os, promesas de amor, apoyo, mejores perspectivas, mayor bienestar, etc. En realidad, seg\u00fan su historia, eran falsos amigos que solo buscaban explotar su buena voluntad y conseguir de \u00e9l largas horas de trabajo gratis o todo el dinero o propiedades que tuviese. As\u00ed, se representa como una persona que no es responsable de sus acciones cuando fue captado por su anterior religi\u00f3n, y que volvi\u00f3 a recobrar el juicio cuando la dej\u00f3. Su mensaje viene a ser: \u201cEn estas circunstancias, le podr\u00eda haber pasado a cualquiera. <em>Ellos<\/em> son totalmente los responsables y <em>ellos<\/em> actuaron con malicia\u201d. El ap\u00f3stata evade as\u00ed la responsabilidad de sus acciones y trata de reintegrarse en la sociedad a la que ahora quiere influir, y quiz\u00e1 hasta movilizar, contra el grupo religioso que \u00e9l ha abandonado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el\u00a0 prof. Wilson, los ap\u00f3statas, gracias al sensacionalismo de la prensa, a veces han decidido sacar ganancia de los relatos de sus experiencias vendiendo la historia a alg\u00fan peri\u00f3dico o plasm\u00e1ndola en libros, a veces escritos por \u201cnegros\u201d (Bryan Wilson, <em>The Social Dimensions of Sectarianism<\/em> <em>(Las dimensiones sociales del sectarismo)<\/em>, Oxford: Clarendon Press, 1990, p\u00e1g.19).<\/p>\n<p>Citando al profesor Kliever: \u201cEs innegable que estos tenaces y ac\u00e9rrimos opositores de las nuevas religiones presentan una visi\u00f3n distorsionada de las nuevas religiones ante el p\u00fablico, los investigadores y los tribunales. Siempre representan un escenario que les justifica a ellos por medio de trasladar la responsabilidad de sus acciones al grupo religioso. De hecho, los diversos escenarios de lavado de cerebro tan a menudo invocados contra los nuevos movimientos religiosos han sido repudiados de forma aplastante por cient\u00edficos sociales y expertos en religi\u00f3n como nada m\u00e1s que esfuerzos calculados para desacreditar ante la opini\u00f3n p\u00fablica y las agencias gubernamentales. Dif\u00edcilmente pueden tales ap\u00f3statas ser considerados como informadores confiables por periodistas, investigadores y juristas responsables. Incluso los relatos de desertores voluntarios sin rencor deben usarse con precauci\u00f3n, pues interpretan su experiencia religiosa pasada a la luz de sus esfuerzos presentes por restablecer su propia identidad y autoestima.\u201d Coincide con \u00e9l tambi\u00e9n el prof. Wilson al escribir: \u201cLos ap\u00f3statas suelen ser informantes muy dispuestos, pero los soci\u00f3logos por lo general tienen gran cautela con esta fuente de informaci\u00f3n. Los informantes que son meros contactos y que no tienen motivos personales por lo que dicen, se prefieren antes que aquellos que desean utilizar al investigador para sus propios fines. El desafecto y el ap\u00f3stata en particular son informantes cuya evidencia debe utilizarse con prudencia.\u201d<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, vemos que el t\u00e9rmino ap\u00f3stata es un t\u00e9rmino correcto y no necesariamente despectivo, que se refiere solo a una fracci\u00f3n peque\u00f1a de ex-testigos de Jehov\u00e1, concretamente a los que se envuelven activamente en tratar de desacreditar a su anterior religi\u00f3n, a veces trabajando bajo la influencia de grupos religiosos \u201canti-sectas\u201d. La animosidad de estas personas y su necesidad de justificar sus decisiones contradictorias hacen que su visi\u00f3n de su anterior religi\u00f3n est\u00e9 notablemente distorsionada, por lo que sus testimonios tienen una credibilidad muy dudosa.<\/p>\n<h6>El contenido es propiedad de Testigos Defendidos <a href=\"http:\/\/www.tjdefendidos.org\">www.tjdefendidos.org<\/a><br \/>\nReproducido con autorizaci\u00f3n del articulo original en<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.tjdefendidos.org\/actualidad\/apostatas.htm\">http:\/\/www.tjdefendidos.org\/actualidad\/apostatas.htm<\/a><\/h6>\n<h6>tjUtil no se hace responsable del contenido de este articulo. Lo publicamos \u00abtal cual\u00bb del orginal para informacion de los lectores del blog y que ellos mismos puedan sacar sus propias conclusiones. 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