
{"id":2099,"date":"2011-06-23T15:41:07","date_gmt":"2011-06-23T14:41:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.tjutil.com\/index.php\/2011\/06\/testigo-de-los-testigos-de-jehov\/"},"modified":"2011-06-23T15:41:07","modified_gmt":"2011-06-23T14:41:07","slug":"testigo-de-los-testigos-de-jehov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.tjutil.com\/index.php\/testigo-de-los-testigos-de-jehov\/","title":{"rendered":"Testigo de los Testigos de Jehov\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>Un ej\u00e9rcito de predicadores a domicilio recorre a diario las casas de todo el mundo: son los Testigos de Jehov\u00e1. Aferrados a la Biblia y a las ideas de los primeros cristianos, divulgan su fe puerta a puerta. \u00bfPero qu\u00e9 respuesta reciben en estas visitas? Un periodista de Levante-EMV, con el permiso de la organizaci\u00f3n religiosa, vive un d\u00eda de predicaci\u00f3n por las casas de Valencia junto a un Testigo real.  <\/p>\n<p><b>PACO CERD\u00c0, VALENCIA<\/b>-\u00abHola, buenos d\u00edas, somos Salvador y Paco, y le traemos una invitaci\u00f3n personal para que pueda venir a una conferencia que tiene mucho que ver con nuestra propia vida, la de todos. Si quiere coger esta hoja de informaci\u00f3n&#8230;\u00bb.<br \/>Un ama de casa que acaba de abrir la puerta, con delantal y trapo de cocina en la mano, balbucea una escueta negativa y rechaza el folleto antes de cerrar la puerta en las narices de Salvador, Testigo de Jehov\u00e1 y predicador a domicilio desde hace 37 a\u00f1os, y el periodista vestido de Testigo (camisa, corbata, malet\u00edn), que se ha infiltrado con permiso de esta organizaci\u00f3n religiosa para conocer de primera mano la vida de un testigo y las reacciones de la gente. Pero esto es s\u00f3lo el primer portazo. Estamos en el piso 15 de un bloque de 60 puertas de la avenida Hermanos Maristas de Valencia y queda toda una ma\u00f1ana por delante de predicaci\u00f3n casa por casa.<br \/>En el segundo rellano de arriba a abajo (es m\u00e1s c\u00f3modo ir bajando escaleras), un hombre mayor mira extra\u00f1ado desde detr\u00e1s de sus gafas y apenas deja terminar la frase inicial. \u00abNo, no quiero saber nada\u00bb, dice antes de meterse en su hogar. Algo m\u00e1s de suerte en el tercer rellano. Un chico joven acepta el pasqu\u00edn -parece que por compasi\u00f3n- y se despide. En la hoja, titulada \u00ab\u00bfArruinar\u00e1 el hombre el planeta Tierra?\u00bb, se invita a una conferencia titulada \u00abVenga tu reino\u00bb (26 de junio en Feria Valencia) en la que \u00abse explicar\u00e1 c\u00f3mo nuestro planeta se transformar\u00e1 en un para\u00edso y qu\u00e9 deben hacer usted y su familia para disfrutarlo\u00bb. En el descansillo, Salvador anota la puerta del \u00ab\u00e9xito\u00bb. \u00abDonde vemos algo de receptividad, volvemos m\u00e1s adelante\u00bb, explica. Son las revisitas de los Testigos. <br \/>El abanico de reacciones se va ampliando. En el cuarto piso, seg\u00fan se baja, una voz de mujer responde al timbrazo desde detr\u00e1s de la mirilla coronada con una imagen de Cristo. <br \/>-\u00ab\u00bfQui\u00e9n es?\u00bb, pregunta sin abrir. <br \/>-\u00abHola, buenos d\u00edas, somos Salvador y Paco&#8230;\u00bb. <br \/>-\u00abYa, pero \u00bfqu\u00e9 son? \u00bfSon Testigos de Jehov\u00e1?\u00bb. <br \/>-\u00abS\u00ed, y venimos a traerle&#8230;\u00bb.<br \/>-\u00abNo, no, hasta luego\u00bb.<br \/>En el quinto rellano nadie abre la puerta. Pero se oyen grifos abiertos y pasos tras unas mirillas que se oscurecen de forma sospechosa. Tal vez sea mejor eso que no lo visto un piso m\u00e1s abajo. Un hombre de mediana edad da un portazo nada m\u00e1s abrir y ver a la pareja del malet\u00edn. Sin mediar palabra, sin escuchar, sin decir adi\u00f3s. Portazo. \u00abEs habitual\u00bb, apunta Salvador sin inmutarse. \u00abHay dos versiones de portazos: los que no dicen nada y los que cierran mientras te dicen algo malo\u00bb, matiza.<br \/>No le afectan los portazos <br \/>Son ya siete pisos de portazos, desplantes, malas miradas y mirillas escrutadoras. Uno, que s\u00f3lo est\u00e1 de paso y que poco le va en esta misi\u00f3n, siente la autoestima menoscabada. Salvador no. \u00bfNo es humano, no tiene sentimientos? \u00abS\u00ed, pero es que todas esas reacciones no se las hacen a Salvador como persona, porque a m\u00ed ni me conocen, sino que lo hacen por la concepci\u00f3n que tienen de los Testigos de Jehov\u00e1. Pero si supieran los que se nos viene encima&#8230;\u00bb, responde. <br \/>Hasta ahora, Salvador parece un comercial de Dios al que no le dejan ni siquiera ense\u00f1ar el producto que \u00abvende\u00bb. No puede ni hablar de Jehov\u00e1, de la Biblia o de algo m\u00ednimamente complejo. A lo sumo que aspira es a que le acepten el folleto de la asamblea. \u00abPero no hay que desanimarse\u00bb, cuenta en el octavo descansillo. Por eso, ahora que est\u00e1 en paro (ha trabajado 25 a\u00f1os en Telef\u00f3nica y ha hecho de maestro de autoescuela), Salvador sale a predicar por su ruta asignada cuatro d\u00edas a la semana. De 10 a 13.30 y de 16.30 hasta \u00faltima hora de la tarde. Casi 30 horas de pr\u00e9dica semanal puerta a puerta. A ese ritmo salen 120 horas de un trabajo no remunerado al mes que es admirado por su familia (tambi\u00e9n son Testigos su mujer, su hijo y su nuera). \u00bfY a cu\u00e1ntas personas logra convencer y atraer hacia la fe de los Testigos de Jehov\u00e1? \u00bfUno a la semana, uno al mes? Salvador sonr\u00ede. \u00abEl \u00faltimo hermano que se bautiz\u00f3 gracias a m\u00ed fue Miguel. De eso hace casi dos a\u00f1os\u00bb, responde. <br \/>Cada cinco a\u00f1os puede convencer a dos personas, asegura. Y hay Testigos de Jehov\u00e1 -con un menor ritmo de predicaci\u00f3n, \u00abcada uno hace lo que puede\u00bb- que no consiguen convencer a nadie en toda su vida. \u00abPero de uno en uno, cada a\u00f1o se bautizan 300.000 Testigos de Jehov\u00e1 nuevos en todo el mundo\u00bb, precisa Salvador con un optimismo dif\u00edcil de compartir. Eso s\u00ed: advierte que \u00abno se trata de captar por captar\u00bb, sino de acercar la Biblia a la gente para hacer cumplir el mandato de Mateo 24:14: \u00abY ser\u00e1 predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendr\u00e1 el fin\u00bb.<br \/><strong>\u00abVenga, que tengo prisa\u00bb<\/strong><br \/>Noveno piso. Dos vecinas salen de su casa y aceptan el folleto, sin m\u00e1s. En la planta de abajo, m\u00e1s grifos corriendo y puertas que no se abren. Salvador anota los n\u00fameros en los que no ha encontrado respuesta. Volver\u00e1 en otra ocasi\u00f3n. En el piso onceavo, dos puertas abren al mismo tiempo. Las vecinas se saludan y Salvador bromea sobre los perritos que enseguida se echan a sus piernas y tambi\u00e9n alaba la \u00abbuena vecindad que se conserva\u00bb. Ni con \u00e9sas. La m\u00e1s joven se excusa (\u00abno me puedo entretener\u00bb) y la otra coge el camino m\u00e1s corto: \u00ab\u00bfQu\u00e9 son, Testigos de Jehov\u00e1? Venga, d\u00edganme, que tengo un poco de prisa\u00bb. Apenas unos segundos despu\u00e9s, se refugia en casa con la hoja en la mano. <br \/>Ya queda menos. Despu\u00e9s de colocar otra hojita en el rellano n\u00famero 12, una planta m\u00e1s abajo llega la sorpresa. Abre la puerta Mar\u00eda, una hermana de los Testigos de Jehov\u00e1. Salvador -fiel al pacto- presenta a su compa\u00f1ero como \u00abun hermano que est\u00e1 de visita\u00bb. Mar\u00eda insiste en que pasemos a descansar. Ya en el sal\u00f3n, le cuenta a Salvador que estaba leyendo el libro b\u00edblico de Ezequiel y acababa de escribir algunas cartas. \u00abEstoy muy mal de las cervicales y puedo predicar poco. Salgo los s\u00e1bados, pero eso s\u00ed: espero con avidez a que lleguen las revistas (Atalaya y Despertad, \u00f3rganos oficiales de la organizaci\u00f3n religiosa internacional) porque me las leo con ansias\u00bb, asegura. <br \/><strong>\u00abNo quiero saber nada de ustedes\u00bb<\/strong><br \/>Minutos despu\u00e9s de la hospitalaria acogida, y en el pen\u00faltimo rellano, llega la cruda realidad. Un hombre con espeso bigote, nada m\u00e1s abrir la puerta y evitando los circunloquios, espeta: \u00ab\u00bfUstedes de qu\u00e9 son?\u00bb. \u00abTestigos de Jehov\u00e1\u00bb, contesta Salvador, que siempre esconde la palabra consciente de que al usarla cava su tumba frente a un desconocido. Al o\u00edrlo, el hombre empieza a hacer aspavientos con los brazos. \u00ab\u00a1No quiero saber nada, no me interesa y no les puedo atender!\u00bb, dice antes del desagradable portazo. <br \/>M\u00e1s de dos horas despu\u00e9s, la visita llega a la \u00faltima planta del bloque, que es la primera. Una mujer mayor abre la puerta. \u00abYo soy muy creyente, pero no s\u00e9 leer\u00bb, se excusa al aceptar la hoja. \u00abMiren, miren, aqu\u00ed tengo a Jes\u00fas\u00bb, presume mientras se\u00f1ala la c\u00f3moda del recibidor. Salvador se interesa por el olor que exhala su cocina. \u00abS\u00f3lo es arroz a la cubana\u00bb, resta importancia ella antes de desgranar la humilde receta. Salvador se muestra muy interesado y le pide que alg\u00fan familiar le lea la invitaci\u00f3n, porque en ese acto \u00abse hablar\u00e1 de c\u00f3mo el mundo va de mal en peor\u00bb. \u00abS\u00ed, s\u00ed, estamos corrompidos -responde la mujer-, pero creo que el Se\u00f1or con tanto mal ya no puede\u00bb. La visita llega a su fin. Mientras Salvador recupera la corbata y el malet\u00edn prestados, uno piensa en la advertencia que recibi\u00f3 del amable Testigo al concertar el reportaje: \u00abYa lo ver\u00e1s: \u00e9sta es una vida muy dura&#8230;\u00bb. Palabra de Salvador.<br \/><strong>M\u00e1s de 12.000 fieles en la C. Valenciana<\/strong><br \/>En todo el mundo hay m\u00e1s de 7,5 millones de Testigos de Jehov\u00e1 organizados en m\u00e1s de 107.000 congregaciones. En Espa\u00f1a son algo m\u00e1s de 110.000 testigos y en la C. Valenciana superan los 12.000 miembros activos (es decir, que predican casa por casa). Su fe dice apegarse por completo a la Biblia para recuperar el modo de vida y las ideas de los primeros cristianos. Son conocidos por rechazar las transfusiones de sangre, la homosexualidad, la blasfemia o el tabaco y las borracheras. Aparte de la pr\u00e9dica, se re\u00fanen dos veces por semana para celebrar 5 reuniones en el Sal\u00f3n del Reino (su \u00abIglesia\u00bb), donde estudian la Biblia y aprenden a predicar. Los \u00faltimos datos dicen que en la C. Valenciana hay 157 congregaciones y 92 templos de Testigos. El 94% de sus ingresos procede de \u00abdonaciones voluntarias y an\u00f3nimas\u00bb.  <\/p>\n<p>FUENTE: <a title=\"http:\/\/www.levante-emv.com\/comunitat-valenciana\/2011\/06\/19\/testigo-testigos-jehova\/817313.html\" href=\"http:\/\/www.levante-emv.com\/comunitat-valenciana\/2011\/06\/19\/testigo-testigos-jehova\/817313.html\">http:\/\/www.levante-emv.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ej\u00e9rcito de predicadores a domicilio recorre a diario las casas de todo el mundo: son los Testigos de Jehov\u00e1. Aferrados a la Biblia y a las ideas de los primeros cristianos, divulgan su fe puerta a puerta. \u00bfPero qu\u00e9 respuesta reciben en estas visitas? 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