Mar, 01/07/2020 – 12:03
Mabel Azcui
Existe plena coincidencia en que la sangre es vida. Pero las discrepancias respecto al valor de uso de este fluido maravilloso, como califican los científicos, son muchas y antagónicas: varían desde su consideración como algo sagrado hasta su comercialización como cualquier otra mercancía.
Los testigos de Jehová se niegan a recibir sangre por principios de vida basados en la Biblia y, reforzados por su lealtad individual al Creador; el respeto al sacrificio de Jesucristo y, porque de su obediencia depende la salvación eterna.
Por ello, ningún otro grupo religioso ha ocasionado, en casi todo el mundo, ásperas y agrias polémicas por su creencia fundamental de abstenerse de sangre, al punto de llegar a los tribunales de justicia para dirimir tratamientos médicos, que incluían transfusiones, rechazados enfáticamente por los pacientes y exigidos imperativamente por centros médicos.

